04 julio 2009

Violencia

Qué cagada loco... Llegó hasta los 35 y nadie puede explicarse por qué se encuentra en tal estado psicológico. Lo lógico era que haya llegado con cierta experiencia de cordura o discimulo, pero lo único que lograba ver con la mirada perdida era una serie de personas que se encontraban un poco más allá, en la nada. Primero lo perseguían mujeres extrañas para levantar y coger sin freno y así sacar la violencia que llevaba dentro. Luego, después de un par de horas se dió cuenta que las mujeres no existían y seguía como un lobo estepario. Entonces pensó: las mujeres no están, simplemente son tipos que vienen a aguardar, yo siento su presencia. Estoy seguro que hay que tener mucho cuidado y cerró con violencia las ventanas y las puertas. No pudo dejar de girar por la casa como un orate sin control previniendo cualquier ataque de los que agurdaban. Peor fue tornandose el asunto cuando se dió cuenta que era incontenible su furia y salió a embestir contra los vidrios de la ventana. Lo estoy cuidando en el hospital, tiene serios cortes.

22 junio 2009

Delator

¿Quién? Sí, quien dijo semejante barbaridad, increpó la Directora al pequeño que temblaba parado frente al escritorio.

Esta situación era peor de lo que el alumno se había imaginado, ninguna de las descripciones que solía escuchar de los compañeros indisciplinados y valientes se adaptaba al terror que sentía en esa oficina viciada de humo de cigarrillos. La mujer tenía un aspecto imponente, era gorda, de voz gruesa y profunda.

La pregunta resonó nuevamente contra las paredes y el pequeño comenzó a sudar en las manos, que estaban cerradas y tensas. No sabía cuanto podría aguantar. Cerró los ojos y retuvo las lágrimas que estaban por brotar debidas al pánico que sólo se siente a los siete años, cuando la autoridad es un monstruo de películas.

La mirada inquisitiva de la inmensa mujer comenzó a examinarlo, y después de encender un cigarrillo con extraños temblores en las manos y la boca repitió casi gritando ¡Quién! Fue como un trueno de verano. Un frío recorrió con estrépito por toda su espalda y sus rodillas casi se doblaron. Ya no podía resistir más, era demasiado el miedo y la presión que machacaban sobre su frágil psiquis. Sin querer se escaparon débiles sonidos de su boca, la Directora sonrió maliciosamente y preguntó con más fuerza ¡quién!, pues el pequeño ya estaba doblegado; que respondió con un llanto sin poder contenerse. El niño se agarró la cara e intentó taparse la boca, sin lugar a dudas ya estaba perdida aquella batalla, su suerte estaba echada. A los siete años había delatado a un compañero.

Nunca más podría reivindicarse, demostrar su valentía, pues era un delator. Y lo más desconcertante fue la felicitación que recibió por ello.

07 junio 2009

El Viaje

























Resulta que una vez se me ocurrió hacer un viaje y así es como nací. Anduve viajando bastante y me costó muchas noches de alcohol, felicidad, miseria, alegria y demás cosas que le suceden a todos los seres humanos comunes. Pues bien, en este viaje las últimas jornadas anduve paseando por diversos lugares muy bellos. Ahi van unas fotitas (el mate es salteño y lo compramos con mi niña):

09 mayo 2009

Compañero

Che, dónde venden compañeros? el otro día se me ocurrió que la gente la podriamos comprar y vender a gusto y paladar. P/ej: -Dame tres morochos con vaselina, un rubio con un libro de Bukowsky y dos muchachitas con buena voz- diría alguna pelotuda de la clase Fortabat o alguna estupida del estilo.
Yo pienso que me compraría unos cuantos buenos muchachos pa toma una birra y una buena mujer que me haga llorar de la felicidad. Las otras mujeres las alquilaría sólo para que a la larga me salga más caro
Y si fuera comprado (cosa de la cual dudo seriamente) me encantaría porque podría ser esa especie de manzana que guarda un buen gusano putrefacto en su interior. Saludos.

03 mayo 2009

Tapias y Raffos

Bien, dejé mis cosas en la cama, me puse la campera y salí a la ruta a esperar el colectivo que me llevara. Llegué al bar y me tomé un par de cervezas con un amigo, después otro par, pero nada podía suceder, esperábamos con complacencia a los músicos que venían con la manía de hacerse esperar. Al rato apareció el morocho y el pelado. Si señores un tipo de rulos perfectamente ennegrecidos, tez trigueña y un gordito pelado. Ambos con una guitarra colgada al cuello. Vino el discurso de rigor y cuando todo podría haber comenzado tranquilamente los tipos explotaron y envenenaron de blues todo el maldito bar. Si señores, Don Tapia y Don Raffo se habían tragado un par de negros de alabama esa noche. Tapia largó con la guitarra y comenzó a cantar con toda la potencia, la bronca y la melancolía que podían entrar en el edificio. Oh, cuanta emoción me abarcaba en ese momento, estuve con la piel de gallina una media hora o más hasta que me logré adormecer un poco con otra cerveza más. Caldonia, Café Madrid, LongChamps Booggie, etc, etc y todas esas cosas de negros... Cuanta emoción. Después me volví, pero no como había salido, con el alma un cacho más llena.
Ahora ya he vuelto a la normalidad.

30 abril 2009

Ya que estamos budistas...

Creo que absolutamente todo el mundo está obligado a hacerse budista, las razones no las se, pero estoy seguro. Imaginen a todos pelados ¡no hay más piojos!

26 abril 2009

Domingo de nuevo

Que bueno que se pone esto, una semana ha transcurrido ya desde la última depresión dominical. Estoy empezando a sospechar que el asunto se torna recurrente y pienso ¿quién querrá leer entradas sobre domingos deprimentes todas la semanas? Así que para cambiar el vientito voy a hablar del sábado, si señores, del sábado. Para comenzar vamos a renombrar el título de esta prosac.

covacha@covacha:~$Rename Domingo de nuevo -v Sobre el mate, los duendes y las caminatas.

Resulta que el sábado me dije, hermano es tiempo de salir de la jaula un rato, asi que comenzé por recitar: "perdona hermano mío si te digo..." y puse la pava, estaba recién amanecido a las 13 hs, y arranqué como a las 14 hasta la parada del bondi. después de la espera subí al 50 y me bajé en el lago Gutierrez y empecé a caminar por el camino hasta una supuesta casacada, no conocía el lugar, así que le metí nomás. Después de unos 20 minutos de andar mirando para todas partes cual coya frente al obelisco llegué a una hermosa playita y un conjunto de carteles para porteños en la naturaleza me indicó el camino. Así fue que me interné en un bosque de árboles terriblemente viejos y tenebrosos, después de un ratito de andar, el oxígeno en abundancia, la humedad y la falta de sol allí abajo hicieron el tan ansiado efecto narcótico y me puse como brillante, ni hablar del brillo que había en todo lo que me rodeaba.
Las conjugaciones de casualidades perfectamente hilvanadas es algo que adoro disfrutar, todo el tiempo que estuve internado en el bosque, y aquél que estuve sentado contemplando la cascada estuve solo, salvo un instante en que me llegó la música de una flauta que venía de por ahí.
Me tomé unos mates calentitos, pues el frío era notable en ese lugar, comí una galletita y me puse a pensar que estaba muy agradecido con la vida porque me había dejado estar completamente solo y sin nostalgia, con una sensación que estaba por encima de las corrientes. Emprendí el regreso hasta la playita y al salir a la vera del lago me cebé otros mates, eran muy suaves y terriblemente energizantes, así que arranqué la media hora que me faltaba para llegar a la parada del bondi y me jugué una treta: me puse los auriculares en extremo fuerte con Spinetta y los libros de la buena memoria y credulidad y el anillo del capitan beto y barro tal vez. Una sensación bellísima cuando pensaba que beto estaba dando vueltas por ahi y que su anillo no lo protegía de lo más importante, la sensación de desazón, la nostalgia. Así que anduve con la piel de gallina como veinte minutos, y comprobé nuevamente que la ida es siempre más larga que la vuelta aunque el reloj diga lo contrario. Siempre es más largo el camino cuando se transita lo desconocido.

20 abril 2009

Sobre las distancias matemáticas, las almas y los cuerpos

Rara es la distancia entre dos puntos, dicen los matemáticos que resulta una función de lo más sencilla. Yo no lo creo así, he tratado de computar la distancia que separa mi alma de los que amo, y hay veces que es ínfima, y hay veces que resulta en extremo grande. Es como que no se comporta de manera estrictamente matemática, y tal vez sea bueno esto, tal vez no. Complica la existencia cuando no se puede saber a que distancia se encontará mi alma de la de otro ser en los próximos minutos.
No sucede lo propio con los cuerpos, y eso es terrible, pues la distancia entre éstos permanece inalterable, y resulta que el primer cuerpo se encuentra a la misma distacia del segundo, y éste del primero, dejando imposible la determinación de cuál es el que se a alejado del otro. Esto provoca recciones de lo más diversas, por ejemplo mi mujer me reprocha que me vaya tan lejos y la deje sola; y me sentimiento es tan ambiguo que no se si culparla a ella de no estar conmigo, porque está lejos y se ha aprtado de mí, o si yo me he apartado de ella. El problema de mi incerteza es que le doy muchas vueltas al asunto, porque ella comprende bien que yo me he alejado y listo; pero yo dudo con esta cuestión relativista y me quedo completamente perplejo pensando que el domingo es una mierda que me hace dar ganas de llorar como un sopenco y que la distancia entre el domingo y mi alma se torna tan estrecha que quedo compenetrado hasta las muelas de su nostalgia y encierro. Así que fialmente prefiero optar por eludir las cuestiones relativistas para no renegar con esto de si soy un sopenco, o si el domingo me ha entrado por el hígado para minimizar la distancia que media entre nosotros.
La distancia no es una cosa sencilla había decretado hace un rato, y quiero mostrar cómo hace un poco menos de un mes, los amigos más hermosos habían cantado de manera bella conmigo, hoy se fueron lejos y de a ratos los siento tan cerca que se me confunde si el tiempo es una canción como la que cantamos juntos o si la cerveza que todavía no hemos tomado.
Ahora que ya me estoy haciendo un poco más niño en este mundo de distancias que no se pueden computar, y que tengo un resfrío de tiempo, tengo inflamadas las amígdalas de domingo. Como buen niño quiero soñar con que las distancias se hagan tan pequeñas para que no tenga que sufrir sólo al triste domingo que se me acerca y me acosa. Quiero soñar que todo queda en un mismo lugar, las canciones con el viejo, las caricias de mi madre, el calor de la mujer amada, la piel de gallina, la guitarra del javi y del cristian, los hijos bellos de mi generación, Credulidad de Spinetta, los cuentos de Borges, mis zapatillas y las lágrimas que se nos caen cuando me interpelan para la tele.
¿Será tan dificil estrechar este puto día para que no me agarre a mi solo, y tenga a alguno por acá cerca?

Pasiando por Bariloche y esos lados






Querida gente, me he tomado el trabajo de caminar unos kilometros de más para sacar algunas fotos. Primero algunas del parque nacional Los arrayanes, luego otras del lago gutierrez. En fin, pa que vean las pongo en este medio.

02 enero 2009

Año nuevo ¿Vida Nueva?

Pues sí! que todo el mundo arranca con eso de que tal vez todo cambie, por el sólo hecho de que ha cambiado un número en el calendario perpetuo. Y yo les digo que el cambio ya hace rato que arrancó y con cosas de lo más divertidas. ¿Alguien imaginaba a los cómodos habitantes del primer mundo llorando por todos los rincones por la miseria y las salpicaduras de las burbujas reventadas?
Pues sí! Así de piola viene el asunto y a ponerle ganas con este nuevo numerito en el extremo inferior derecho de la pantalla, que nuevamente ajustarán la cuerda hasta asfixiar... Como siempre.
Saludos a mis hermanos del primer mundo y... ¡bienvenidos al ARGENTINAZO GLOBALIZADO!